
Hasta hace muy poco, uno de los índices aceptados para medir la cultura de un pueblo la ofrecía el número de libros que ese pueblo leía cada año. Bien pronto la relatividad de ese dato se puso de manifiesto. Con su usual cortante lógica, Aldous Huxley señaló que no bastaba saber la cantidad de volúmenes que se leían sin medir la calidad de esa lectura. “La multiplicidad de lectores, y la escasez de buenos escritores” profetizó “demandara una producción masiva de libros fáciles e intrascendentes”. .Esa masiva producción de libros es la que años mas tarde George Steiner llamaría “la literatura del desperdicio inmediato”, formada por libros que no dejan huella, que se leen y se abandonan en los aeropuertos.
A pesar de eso, los datos sobre la lectura siguen teniendo cierta validez. para juzgar la cultura colectiva. En 1964, el Instituto Demoscópico Allenbasch publicó un estudio sobre la lectura en siete países europeos: Alemania, España, Holanda, Hungría, Gran Bretaña, Francia, España e Italia. En cada país se entrevistaron a mil personas todas mayores de 16 años y se compararon datos con otras investigaciones que giraban sobre el interés y la frecuencia de la lectura de los entrevistados.
La primera conclusión que ofrece ese estudio, publicado en la revista DELIBROS, Madrid (Julio-Agosto de 1966) es que ”Cuanto mas cultos ,mas placer encontramos en la lectura, …pero para ello es condición esencial saber leer”,. El párrafo no es tan perogrullesco como suena. El objetivo es enfatizar la atención que se le debe prestar a los tres pilares que ayudan a despertar el delicioso hábito de leer: la familia, la escuela y la biblioteca.
La encuesta partió de una base mínima: saber cuantas persona en esos países leían por lo menos un libro al año. El resultado fue, Holanda 70%, Gran Bretaña 74%, Alemania 70%, Hungría 70%, Francia 66%, Italia 51% y España 50%.Es decir, para fijarnos en la nación que mas nos interesa, la mitad de la población española no leía ni un libro al año, Ese dato deprimente se suaviza con la conclusión a que llega el propio estudio de que Italia y España son los dos únicos paises donde el hábito de leer sigue creciendo.
El balance sexual de los lectores ha cambiado en España. Hace unas décadas el número de lectores masculinos duplicaba al femenino; hoy en día el 42% lo forman las mujeres y el 38% los hombres. A esa cifra alentadora hay que añadirle una mas adusta: después de los 24 años el índice de lectura femenina disminuye hasta caer por debajo del de los hombres. La edad también ofrece aspectos interesantes. El 74 % de los jóvenes (de 16 a 29 años) lee, mientras que entre los mayores de 45, el índice desciende a un 36%.
En general, los datos siguen siendo pesarosos. El porcentaje de los adultos españoles que leen mas de tres libros al año es de un 32%, mucho mas bajo que el nivel de 50% de los europeos.
Al juzgar la significación de estas cifras de lecturas es preciso tener en cuenta el creciente poder de esos monstruos técnicos que han hecho nido en todos los hogares de todas las culturas: las computadoras y la televisión. Usualmente, los jóvenes españoles, le dedican a la lectura un tiempo diario de 14 minutos. En cambio frente a la televisión o a las computadores esos muchachos invierten de 121 a 130 minutos diarios.
Todos los datos coinciden en señalar la clara relación que existe entre la lectura y la posición social y económica de las personas, es decir, su capacidad para comprar libros. Pero esa relación económica puede prestarse a falsas interpretaciones. No siempre los que mas compran son los que más leen. Los holandeses, por ejemplo, están a la vanguardia de Europa en número de lectores, pero muy por debajo de en número de los que compran libros.
La explicación de esa aparente contradicción la brinda el número de bibliotecas públicas que hay en Holanda, y el excelente servicio que brindan .
Las estadísticas señalan que cada holandés que habitualmente utiliza las bibliotecas lee un promedio de 40 libros por año. Lo cual sitúa a Holanda muy por encima del nivel europeo.
La preferencia por ciertos géneros separa a las mujeres de los hombres. Las mujeres prefieren libros de salud, amor y psicología mientras los hombres se interesan más en asuntos de política, deporte, ciencia ficción y economía.
Para completar el ensayo, la revista recogió la opinión de algunos escritores. La mas desolada fue la del novelista español Luis Goytisolo, “Podría decirse que el lector apenas existe. Las estadísticas afirman que mas de un 50% de españoles no lee un solo libro al año. Así parece difícil que nadie pueda influir en ese espacio en que se sitúa al lector potencial…tiene que suceder algo muy raro para que un escritor se convierta en figura de relieve”.
Si aceptamos que el nivel cultural español es considerado mas alto que el de la mayor parte de los países hispanoamericanos, sería bien interesante comparar esas cifras y opiniones con las que resulten de un estudio sobre la lectura en nuestro continente.¿Que tipo de libros son los que mas se leen en Quito, Buenos Aires o Miami?. ¿Será cierto, como afirman algunos editores, que las preferencias de los lectores se deslizan hacia libros de cocina, astrología y romances?, Ojalá que pronto alguien se decida a hacer ese estudio tan riguroso como riesgoso de quienes leen libros en Hispanoamérica.